Miércoles, 17 de Junio de 2020

De esta pandemia salimos con más Estado

Por: MAURO GONZáLEZ

Hacia finales de junio, mientras la opinión pública reavive la discusión sobre los términos del aislamiento social, la realidad arrojará un dato inapelable: el Estado Argentino habrá ejecutado un paquete de asistencia de 1,7 billones de pesos, equivalente al 5,6% del PBI. Si bien las consecuencias socioeconómicas de la pandemia son ineludibles, una intervención de esta magnitud ha permitido la implementación de programas contracíclicos que pudieran amortiguar el impacto de la crisis. No solamente en los sectores más vulnerables, sino que también en respuesta al mundo del trabajo y la producción.

 

Este esfuerzo excepcional en materia económica derrumba todo tipo de especulación sobre las  prioridades del gobierno. Más aún si sumamos la inversión en infraestructura para reforzar el sistema sanitario y - como si fuera poco - el avance en materia científica para el desarrollo de insumos críticos desde organismos públicos. En un mundo atravesado por la incertidumbre, la pandemia nos deja la certeza que la única manera de enfrentarla es con un estado presente.

 

No debemos permitir que la idea de un estado presente se convierta en un eufemismo de asistencia o salvataje. Es menester pensar esta presencia en términos de desarrollo sustentable e inclusión. El estado debe estar presente en la planificación de la producción y en la redistribución de las ganancias que esta genere, porque de otra manera, quienes hasta ayer discutían su intervención y hoy se benefician de ella, también pedirán que el estado se retire cuando la crisis comience a hacerlo.

 

En coincidencia con el cierre de este trimestre, los pequeños y medianos empresarios argentinos, que hemos tenido las puertas cerradas desde el comienzo de la pandemia, deberemos hacer frente a los salarios complementarios. Y nuevamente será el estado el único que pueda darnos una respuesta a esta situación. Pero entendamos desde ahora que esta intervención debe pensarse como una apuesta concreta por cuidar la base productiva del país y a sus trabajadores, porque seremos nosotros los principales actores en la reconstrucción de nuestra economía.

 

Estamos ante la posibilidad de construir un modelo alternativo de acumulación que sustituya las lógicas siniestras del capitalismo de exclusión. Debemos pensar en el desarrollo de una economía nacional que privilegie la producción por sobre la especulación financiera. Un modelo que genere puestos de trabajo dignos y fortalezca el mercado interno. Que promueva el avance tecnológico de la industria nacional y agregue valor para competir en el mundo. Este escenario ideal puede convertirse en realidad. Es el momento histórico indicado. Por y para esto, necesitamos un estado presente.

 

 

Mauro González   Empresario textil y  Presidente de CECREDA (Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino). 

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