Cae hasta un 15% la producción de huevos de Pascua en la previa de Semana Santa
A pocos días de Semana Santa, la industria chocolatera argentina atraviesa un escenario marcado por la caída en la producción y el consumo de huevos de Pascua. Según datos del sector, la elaboración local registra una baja de entre el 10% y el 15% en comparación con el año pasado, en un contexto de costos en alza y menor demanda.
El retroceso ya se hace visible en góndolas de supermercados y comercios de cercanía, donde la oferta es más limitada que en temporadas anteriores. Empresarios del rubro señalan que el consumo viene mostrando signos de debilidad, lo que genera incertidumbre sobre el desempeño final de la campaña.
Costos en alza y menor consumo
Uno de los factores centrales detrás de esta caída es el aumento del precio internacional del cacao , principal insumo de la industria. La suba impacta directamente en los costos de producción, especialmente en un país que depende en gran medida de la importación de esta materia prima.
A esto se suma el carácter no esencial del huevo de Pascua dentro del consumo familiar. En un contexto de ajuste del gasto, este tipo de productos suele quedar relegado frente a otras prioridades, lo que explica la retracción en la demanda y, en consecuencia, en la producción.
Menos ventas y cautela empresarial
Desde el sector chocolatero advierten que el nivel de ventas previo a la festividad es inferior al de años anteriores. Aunque aún restan días clave, el flujo de consumidores en puntos de venta no logra repuntar, lo que refuerza la cautela entre fabricantes y comerciantes.
La combinación de menor demanda y mayores costos genera un escenario complejo: producir menos aparece como una estrategia para evitar sobrestock y pérdidas.
En paralelo, se consolida una tendencia que comenzó durante la pandemia: la elaboración casera de huevos de Pascua. Cada vez más familias optan por preparar sus propios productos como alternativa frente a los precios del mercado.
En redes sociales y comunidades digitales crece el intercambio de recetas, técnicas y consejos, impulsando una práctica que combina ahorro con personalización. Esta modalidad no solo reduce el gasto, sino que también se convierte en una actividad recreativa en muchos hogares.





