Temporada 2026: el turismo nacional se expande con decisiones más meditadas y selectivas
Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que los turistas planifican menos y deciden cada vez más cerca de la fecha, optando por estadías más cortas y ajuste del gasto.
Los relevamientos que hizo CAME en la primera quincena de enero reflejan una temporada que no se ordena por reservas anticipadas, sino por picos de ocupación asociados a fines de semana y agendas puntuales. En destinos con atractivos naturales consolidados, los niveles de ocupación se ubicaron en rangos altos y muy altos.
El rasgo más marcado de la temporada -sostiene el informe de CAME- es el cambio en el comportamiento del turista. La decisión tardía se consolida como norma: muchas reservas se concretan en el día o con pocas horas de anticipación. Este patrón atraviesa todo el país y responde a un viajero que controla el gasto, prioriza experiencias concretas y evita compromisos largos.
La duración de la estadía acompaña esta lógica. En ciudades de paso y destinos regionales predominan pernoctes de una o dos noches, mientras que en plazas consolidadas como Bariloche, Mar del Plata, Iguazú y Ushuaia el promedio se mantiene entre 3 y 4 noches. En el Norte y el Litoral, la permanencia oscila entre 2 y 5 noches, según la combinación de termas, playas de río, eventos y propuestas culturales.
El gasto diario promedio se ubicó en la primera quincena de enero entre $95.000 y $100.000 por persona, con casos destacados como Entre Ríos, Chascomús y Santa Fe capital, donde el consumo urbano, la gastronomía y los eventos elevan el ticket promedio.
En destinos de alta tracción, el gasto se dispara. Puerto Iguazú superó los $117.000 diarios por visitante, mientras que Ushuaia alcanzó valores cercanos a los $370.000, impulsados por excursiones, navegación, gastronomía y turismo de cruceros.
La contracara aparece en la provincia de Buenos Aires, donde los registros oficiales muestran una caída interanual del 21% en la primera quincena y una baja aún mayor en la Costa Atlántica, con fuerte impacto en el consumo registrado.
Según CAME, entre las principales preocupaciones aparecen el crecimiento de la oferta informal de alojamiento, que presiona sobre precios y rentabilidad; el aumento de costos operativos; la dependencia del clima y la agenda; y la necesidad de una comunicación más precisa frente a contingencias ambientales, para evitar impactos negativos innecesarios sobre destinos plenamente operativos.





