Outsourcing de Innovación, un aliado clave para el desarrollo industrial en Argentina
El pasado 2 de septiembre celebramos el Día de la Industria en un país que por diferentes motivos perdió más de 55.000 empresas desde su máximo de 2013. En este contexto la discusión sobre cómo competir y crecer no se resuelve con un poco más de eficiencia: se resuelve poniendo la innovación y el software dentro de la cadena productiva. Y eso exige un consenso productivo como política de estado.
Un auto actual tiene más líneas de código que un avión de hace veinte años. Una aspiradora doméstica tiene software integrado, el robot que limpia un living hoy mapea el ambiente y decide su recorrido con más capacidad de cómputo que la computadora que guió al Apolo 11 hasta la Luna, y que trabajaba con dos kilobytes de memoria. Una cosechadora moderna genera grandes cantidades de gigabytes de datos por hora, rinde por hectárea, consumo, humedad del grano, sincronización con el mapa de suelo, alertas de mantenimiento predictivo. La conclusión de éstos datos fácticos, sostiene Valerio Adrián Anacleto, Fundador de Epidata, es que “no queda prácticamente ninguna Industria en el mundo que pueda sobresalir sin desarrollo de software dentro del producto y del proceso. El auto es el commodity y el diferencial es el software.”.

“Esto nos hace pensar, que el error más caro que podemos cometer en este Día de la Industria, es pensar que se trata de ganar un poco de eficiencia; cuando la inteligencia artificial no viene a hacernos un 5% más performantes, sino que viene a replantear modelos productivos enteros, cadenas de valor, diseño de producto y relación con el cliente. Quien lo lea como una mejora incremental va a competir contra alguien que lo leyó como un cambio de escala y paradigma, o sea que habrá perdido antes de empezar.”, sostiene Valerio Adrián Anacleto, Lic. en Ciencias de la Computación por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ejerció como docente de Computación durante 20 años.
Las empresas no pueden perder el foco en su negocio y conocer las nuevas tecnologías a la vez para adoptarlas. Precisan sumar en sus estrategias el outsourcing de innovación que cierra esa brecha entre la aparición y la adopción de tecnologías y metodologías en IT.
A nivel mundial, ya hay claras demostraciones de la articulación de la Industria del Software como Políticas de Estado. El 4 de septiembre de 2025, el presidente de los Estados Unidos sentó a cenar en la Casa Blanca a Tim Cook, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai, Satya Nadella, Sam Altman, Bill Gates y una docena más de ejecutivos de tecnología. Acto seguido, el Estado norteamericano se puso al servicio de ese sector. Su representante comercial incorporó cláusulas de comercio digital en los acuerdos arancelarios firmados con Indonesia, Vietnam, Tailandia, Corea del Sur, Camboya y Malasia, condicionando rebajas de aranceles a la desregulación de las plataformas. Y en junio de 2026 amenazó con aranceles del 100% a cualquier país europeo que aplicara un impuesto a los servicios digitales, aun a costa de romper el acuerdo comercial con la Unión Europea.
Otro ejemplo conocido es Silicon Valley. La Bay Area genera alrededor de 840.000 millones de dólares de producto bruto: si fuera un país, sería la décimo octava economía del mundo, por encima de Países Bajos, Arabia Saudita o Suiza. Es una máquina de crear empresas y valor que se volvió uno de los motores de la economía estadounidense. “Nadie allá discute si Tesla es una empresa de autos o de tecnología, ni si Amazon es retail o tecnología. Son empresas que usan software para comerse el mundo. Y -esto es lo importante para nosotros hoy- para construir un país más poderoso.”, señala Valerio Adrián Anacleto de Epidata.
“Poner software e innovación al servicio de la industria, con el Estado priorizando qué cadenas de valor promover, nos convertiría en una potencia. Vaca Muerta necesita software, pero también Arcor, Aluar, Bioceres, y cientos de pymes metalmecánicas tienen una capacidad de innovación que hoy está subutilizada.”, sostiene Anacleto.
Datos duros de la industria que preocupan
-El “mundo pyme” explica el 77% del empleo privado argentino, según UCEMA;
-La Argentina tocó su máximo de empresas empleadoras en 2013 y desde entonces perdió más de 55.000 firmas;
-El empleo asalariado registrado no crece desde 2011. En abril de 2026 quedaban 46.005 empresas industriales empleadoras;
-El empleo industrial registrado bajó a 1.135.942 puestos, el nivel más bajo en dos décadas, según el Centro de Estudios de la UIA sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo;
-Entre 2015 y 2025 el empleo asalariado privado registrado se redujo en 32.800 puestos y quedó apenas por encima de los 6,2 millones, mientras la población y la fuerza laboral seguían creciendo.
Históricamente la clase media argentina y el ascenso social, está motorizada por las pymes y por la industria nacional, y que las grandes empresas precisan de dicho ecosistema para sostener altos niveles de producción. “Sin industria nacional fortalecida no hay clase media y crecimiento de la sociedad. Por esto, la industria del software, debe formar parte de la agenda en una estrategia a nivel nacional, ya que es un sector que en las últimas dos décadas fue el que más impacto tuvo en la generación de empleo para la clase media, y que acompañado de la Ley de Software y la Ley de la Economía del Conocimiento logró transformar y formalizar una industria vital para el entramado productivo.”, asegura Anacleto de Epidata.
El diagnóstico de la UIA y Accenture de marzo de 2026 demuestra que solo el 27% de las empresas industriales argentinas usa inteligencia artificial para mejorar procesos o decidir, cuando la IA podría transformar el 34% de las horas de trabajo de la manufactura local y sumar 1,2 puntos porcentuales de productividad por año, frente a una caída de productividad industrial de 1,8% anual en la última década.
“Ahí entra el Outsourcing de Innovación, que no se trata de tercerizar tareas para pagar menos usando IA. No es tercerizar el trabajo. Es tercerizar el riesgo de llegar tarde. Se trata de incorporar capacidades que una empresa industrial no tiene internamente y que no le conviene, o directamente no puede, construir desde cero: ingeniería de datos, IA aplicada, automatización, ciberseguridad, integración de sistemas productivos. Permite innovar sin inflar la estructura, acortar el tiempo de salida de un producto y bajar el riesgo de equivocarse caro. Para una pyme industrial argentina, con costo financiero alto y márgenes ajustados, es muchas veces la única forma realista de acceder a talento especializado.”, explica Anacleto.
El software se cruzó con la industria de la música y nació Spotify. Se cruzó con el transporte de pasajeros y nació Uber. Se cruzó con la hotelería y nació Airbnb. Se cruzó con el agro y nació la agricultura de precisión, donde una empresa argentina puede venderle un modelo de rinde a un productor de Iowa.
Datos duros del software e innovación al servicio de la industria
Las exportaciones argentinas de software alcanzaron un récord de 2.850 millones de dólares anuales según el observatorio de CESSI del primer trimestre de 2026, con más de 65.000 puestos creados en la última década. Los servicios basados en conocimiento superan los 8.000 millones de dólares anuales y explican el 41,6% de toda la inversión privada en I+D del país. “Es una industria estructuralmente superavitaria: genera divisas netas sin sacar nada del suelo.”, afirma el especialista, aunque advierte: “Pero ojo, que en 2011 la Argentina ocupaba el puesto 25 del ranking mundial de exportadores de software y servicios informáticos; y hoy está en el 38. No porque exportamos menos -exportamos ocho veces más que en 2006-, sino porque el mundo creció al 10,9% anual y nosotros al 5%. Esos trece puestos son la medida exacta de lo que dejamos sobre la mesa. La buena noticia es que podemos recuperarlos: el outsourcing de innovación es el puente que potenciaría la industria con el crecimiento basado en conocimiento.”.
La pregunta que le queda a esta próxima etapa no es si la industria argentina va a incorporar software e innovación -eso ya no se discute en ningún lugar del mundo-. Para Anacleto la pregunta es si lo vamos a hacer con una estrategia de Estado, con consenso productivo, o si vamos a seguir improvisando cadena por cadena, empresa por empresa, mientras el resto del mundo crece al doble de nuestra velocidad.
“Mi deseo para es que la respuesta la empiecen a escribir los empresarios que siguen apostando al país, y que en las próximas generaciones haya más jóvenes que quieran ser empresarios, además de querer ser Messi, youtuber o alguno de sus ídolos.”, concluye el CEO de Epidata.








