Basta de pasado, basta de locura
Por: Claudio Nazar, Candidato a presidente de la Nación, Autor de Capitalismo de Abundancia e impulsor de Frente YA.
Durante décadas, la política argentina discutió cómo repartir recursos cada vez más escasos. El debate quedó atrapado entre dos posiciones: ajustar el gasto hasta paralizar la economía o expandirlo sin generar previamente la producción necesaria para sostenerlo.
Los resultados están a la vista. Miles de empresas cerraron, una parte importante de la capacidad productiva permanece ociosa, el crédito desapareció y millones de argentinos quedaron fuera de la posibilidad de acceder al empleo y menos a una vivienda.
La Argentina necesita abandonar esta discusión circular. El verdadero desafío no es decidir quién administra mejor la escasez, sino construir un sistema capaz de generar abundancia productiva.
De esa convicción nace el Capitalismo de Abundancia.
Iniciamos con la Vivienda y el Turismo como los primeros motores de recuperación y expansión económica de muchos que ya hemos desarrollado en el plan que está completo en FrenteYa.com.ar
La vivienda como motor de toda la economía
La construcción de viviendas no moviliza solamente a las empresas constructoras. Cada nueva casa activa una extensa cadena productiva: cemento, acero, ladrillos, madera, vidrio, aluminio, pintura, instalaciones eléctricas, sanitarios, transporte, maquinaria, muebles y electrodomésticos.
También genera trabajo para arquitectos, ingenieros, albañiles, técnicos, comerciantes, transportistas, profesionales y miles de pequeñas y medianas empresas.
Por eso proponemos convertir el acceso a la vivienda en el gran motor de recuperación de la economía argentina.
Nuestra propuesta incorpora el Programa de Vivienda Argentina, denominado PVA. Para explicarlo sencillamente, puede compararse con el sistema de millas de una aerolínea.
Una aerolínea reconoce la fidelidad de sus pasajeros entregándoles millas que después pueden utilizar. En nuestro caso, el Estado argentino reconocería a cada ciudadano por su pertenencia y contribución a la comunidad nacional mediante puntos destinados específicamente a facilitar el acceso a una vivienda.
No serían pesos de libre disponibilidad ni dinero que pudiera utilizarse para comprar cualquier producto. Tendrían una finalidad determinada: adquirir, construir o mejorar una vivienda dentro de un sistema formal, registrado y supervisado.
La diferencia es fundamental, porque el incentivo no se dispersaría indiscriminadamente sobre todos los bienes de la economía. Se dirigiría hacia una actividad con capacidad para movilizar producción, empleo e inversión en todo el territorio nacional.
Producir antes que ajustar
En una economía con fábricas paralizadas, comercios sin ventas, trabajadores desocupados y capacidad instalada sin utilizar, el principal problema no es la falta de voluntad productiva. Es la falta de demanda sostenida y de un mecanismo que conecte las necesidades de la población con la capacidad existente.
Argentina tiene trabajadores, recursos naturales, profesionales, industrias y conocimiento. También tiene millones de familias que necesitan una vivienda. Lo que falta es construir el puente que permita unir ambas realidades.
El PVA busca crear ese puente.
El crecimiento de la demanda habitacional permitirá que las empresas que actualmente trabajan por debajo de su capacidad incrementen gradualmente la producción. A medida que aumenten las obras, también crecerán el empleo registrado, el consumo, la recaudación y la inversión privada.
No proponemos reemplazar al sector privado. Proponemos multiplicar su mercado.
El Estado debe establecer las reglas, organizar el sistema y garantizar su transparencia. Pero las viviendas deben construirse con la participación de bancos, empresas, cooperativas, profesionales, trabajadores, proveedores y productores de todas las provincias.
Una oportunidad para las pymes y las economías regionales
Un programa nacional de vivienda no debe concentrarse únicamente en las grandes empresas ni en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Cada provincia cuenta con materiales, sistemas constructivos y capacidades diferentes. En algunas regiones predomina la construcción tradicional; en otras pueden desarrollarse sistemas industrializados, viviendas de madera, estructuras metálicas o construcción en seco.
Esa diversidad permitirá impulsar proveedores locales, reducir costos logísticos y adaptar cada proyecto a las características climáticas y productivas de su región.
Las cámaras empresariales tendrán un papel central. Son las que conocen la capacidad real de cada sector, los obstáculos que frenan la producción, las necesidades de inversión y la cantidad de empleo que podría generarse.
Por eso cualquier transformación económica seria debe construirse escuchando a quienes producen.
El PVA Turístico: el primer shock de crecimiento
La construcción de viviendas será uno de los motores estructurales del nuevo modelo productivo. Sin embargo, poner en marcha obras, ampliar fábricas y aumentar la fabricación de materiales requiere un proceso de organización y planificación.
Por eso proponemos que el primer impulso económico se produzca mediante el PVA Turístico.
El próximo gobierno nacional asumirá el 10 de diciembre de 2027. Apenas unos días después comenzará la temporada turística de verano en todo el país. Esa coincidencia representa una oportunidad extraordinaria para iniciar inmediatamente la recuperación económica.
Durante los primeros días de gobierno pondremos en funcionamiento el PVA Turístico. De esta manera, el shock de crecimiento no deberá esperar meses: podrá comenzar junto con la temporada de verano, movilizando una actividad que ya cuenta con infraestructura, trabajadores, empresas y capacidad disponible en todas las provincias.
El PVA Turístico consistirá en una asignación específica del Capital Ciudadano que podrá utilizarse exclusivamente dentro de la Argentina y en una red de prestadores turísticos del turismo nacional.
Los puntos podrán destinarse a hoteles, hosterías, cabañas, agencias de viajes, transporte, restaurantes, excursiones, parques, turismo rural y de aventura, guías y otros servicios vinculados con la actividad turística.
No podrán utilizarse para comprar dólares, adquirir productos importados, enviar capitales al exterior ni realizar consumos fuera de su finalidad. Cada punto deberá permanecer dentro del circuito turístico argentino y transformarse en demanda para empresas, pymes, cooperativas, emprendedores y trabajadores del sector.
A través de la plataforma y de la billetera virtual del sistema, las familias podrán reservar alojamiento, transporte, paquetes y experiencias ofrecidas por prestadores registrados como tal en su actividad económica.
Así, una familia que hoy no puede viajar tendrá la oportunidad de conocer otra parte del país. Al mismo tiempo, un hotel podrá ocupar habitaciones vacías; un restaurante recibirá nuevos clientes; una empresa de transporte venderá más pasajes; un guía tendrá más trabajo; y un productor regional podrá ofrecer sus productos a una cantidad mayor de visitantes.
El turismo tiene una ventaja decisiva para esta primera etapa: puede reaccionar rápidamente ante un incremento de la demanda. Gran parte de su capacidad ya existe. Hay hoteles, cabañas, restaurantes, agencias, transportistas y prestadores que pueden ampliar su actividad casi inmediatamente si cuentan con clientes.
Por eso, entre el 10 de diciembre de 2027 y el comienzo de la temporada de verano podremos iniciar el primer shock de crecimiento de la economía.
No será un impulso concentrado solamente en los grandes destinos tradicionales. El PVA Turístico permitirá promover destinos emergentes, crear nuevos circuitos regionales, extender las temporadas y distribuir la demanda a lo largo de todo el territorio nacional.
Cada provincia tiene paisajes, cultura, gastronomía, fiestas populares, historia y experiencias capaces de atraer visitantes. Lo que muchas veces falta es conectar esa oferta con millones de argentinos que desean viajar, pero no cuentan con los recursos suficientes para hacerlo.
El PVA Turístico construirá ese puente.
El aumento de la actividad también impulsará inversiones en rutas, conectividad, transporte, capacidad hotelera, gastronomía, agencias, excursiones y servicios complementarios. Asimismo, contribuirá a formalizar prestadores, registrar trabajadores y fortalecer las economías locales.
Cuando una familia viaja dentro del país, el dinero no se detiene en el hotel. Circula por el restaurante, el comercio, la estación de servicio, la feria, el transporte, la excursión y el productor regional. Cada viaje activa una cadena de empleo y producción.
El PVA Turístico será, por lo tanto, la puerta de entrada al nuevo modelo económico: un impulso inmediato que comenzará en diciembre de 2027 y preparará el terreno para la expansión de la vivienda, la industria, el empleo y el crédito.
Un nuevo acuerdo productivo
Argentina necesita un acuerdo entre trabajadores, empresas, cámaras, sindicatos, bancos, universidades, municipios, provincias y el Estado nacional.
También será indispensable incorporar a ese acuerdo a las cámaras turísticas, hoteleras y gastronómicas; a las agencias de viajes; a las empresas de transporte; a los prestadores; y a los emprendedores de cada región.
No se trata de prometer que todos los problemas desaparecerán inmediatamente. Se trata de establecer una dirección clara: volver a producir, ampliar el mercado interno, recuperar el crédito y transformar necesidades sociales en oportunidades productivas.
Durante demasiado tiempo nos dijeron que debíamos resignarnos a administrar lo poco que quedaba. Nosotros creemos exactamente lo contrario.
Un país con alimentos, energía, minerales, tierra, industrias, profesionales, trabajadores y una enorme riqueza turística no está condenado a la pobreza. Está obligado a organizar inteligentemente su capacidad.
La verdadera discusión que debe comenzar la Argentina es cómo poner nuevamente en marcha todo lo que hoy se encuentra detenido.
A quienes producen, trabajan y financian: no tengan miedo
A las cámaras empresariales, a las pymes, a los sindicatos y a los bancos quiero decirles algo con absoluta claridad: no tengan miedo.
El sistema mediante el cual el Estado nacional entregará a los ciudadanos puntos PVA para comprar, construir o mejorar su vivienda no generará una deuda para las familias. Los puntos serán gratuitos: no se pagan, no se devuelven y no constituyen un préstamo.
Son el Patrimonio Base que igualará el punto de partida de todos los argentinos y creará las condiciones para que las empresas puedan crecer, invertir, prestar, producir y trabajar dentro de una economía formal.
El PVA Turístico tendrá la misma lógica de activación productiva, aunque con un destino específico: movilizar inmediatamente el turismo nacional y sus actividades vinculadas.
Una demanda sostenida y previsible permitirá que las empresas recuperen rentabilidad. Y una empresa que tiene mercado, ventas y ganancias puede invertir, acceder al crédito, financiarse a largo plazo y cumplir con sus obligaciones.
Las pymes podrán registrar a sus trabajadores porque tendrán actividad y rentabilidad suficientes para sostener el empleo formal. La formalización no se conseguirá persiguiendo a quienes producen, sino creando las condiciones económicas para que puedan contratar, registrar y pagar correctamente.
A los sindicatos también quiero decirles que este modelo va a fortalecerlos. Cuantos más trabajadores se incorporen al empleo registrado, mayor será la cantidad de afiliados, más sólidos serán los recursos del sistema y mejores podrán ser las prestaciones, la capacitación, la cobertura y los servicios que las organizaciones sindicales brinden a sus trabajadores.
Los bancos también encontrarán una economía distinta. El aumento de la producción, el empleo y la formalización ampliará la cantidad de personas y empresas con capacidad de ahorro, crédito y repago. Eso permitirá recuperar el financiamiento productivo y los préstamos de largo plazo, herramientas indispensables para cualquier país que quiera desarrollarse. Además todos los argentinos pasarán a ser sujetos de crédito ya que contarán con un Patrimonio Base.
El PVA circulará dentro de las billeteras virtuales ya existentes que garanticen la trazabilidad, transparencia y control. Cada operación quedará registrada: quién recibió los puntos, dónde fueron utilizados, qué vivienda se adquirió o construyó, qué servicio turístico se contrató y qué empresas, profesionales y trabajadores intervinieron.
Esa trazabilidad permitirá evitar desvíos, reducir la informalidad y asegurar que los recursos se utilicen para los objetivos establecidos. Al mismo tiempo, incorporará al circuito formal actividades que hoy funcionan parcial o totalmente fuera del sistema.
La billetera virtual del PVA no será solamente una herramienta de pago. Será también una infraestructura de transparencia y formalización económica.
El círculo virtuoso es claro: el PVA Turístico generará el primer impulso inmediato de demanda; la construcción de viviendas sostendrá la expansión productiva; más actividad generará más empleo; más empleo registrado fortalecerá a los sindicatos y mejorará sus prestaciones; una mayor rentabilidad permitirá que las empresas inviertan y cumplan sus obligaciones; y una economía formal y trazable hará posible recuperar el crédito de largo plazo, aumentar los aportes y mejorar las jubilaciones.
El 10 de diciembre de 2027 no asumiremos para administrar la parálisis. Durante los primeros días de gobierno pondremos en marcha el PVA Turístico y aprovecharemos el comienzo de la temporada de verano para iniciar el shock de crecimiento que la Argentina necesita.
No proponemos repartir la escasez.
Proponemos organizar la producción, recuperar la confianza y generar abundancia.






