El Gobierno elimina el arancel antidumping del 28% al aluminio chino
La medida, oficializada en el Boletín Oficial, pone fin a la protección vigente desde 2020 y reabre el ingreso de importaciones asiáticas. La decisión genera fuertes resistencias.
La resolución fue oficializada este 23 de febrero en el Boletín Oficial por el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, y deja sin efecto la protección que había sido impuesta en 2020 durante la gestión de Alberto Fernández. El esquema vencía el próximo 5 de marzo y, tras la revisión técnica, el Gobierno decidió no prorrogarlo.
La medida impacta de forma directa en Aluar, la única productora primaria de aluminio del país, controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, que había solicitado la continuidad del arancel.
“Además”, dice Ámbito Financiero, “la decisión se conoció pocos días después del anuncio del cierre de la planta de neumáticos Fate, también perteneciente al mismo grupo empresario.”
Según el informe del área de Comercio Exterior, “no surge margen de dumping para las operaciones de exportación hacia la República Argentina”, argumento central para dejar caer la medida en línea con el Acuerdo Antidumping de la Organización Mundial del Comercio.
Durante la vigencia del arancel, las importaciones desde China se redujeron de forma significativa y no superaron el 3% del total entre 2022 y 2025. Para Economía, estos indicadores muestran que la herramienta dejó de cumplir el objetivo correctivo para el que había sido diseñada y que no puede sostenerse sin evidencia de prácticas desleales o daño comprobable.
En respuesta a la decisión oficial, la diputada Roxana Monzón (Unión por la Patria) presentó un proyecto para repudiar la medida del Gobierno nacional. La iniciativa solicita además la urgente revisión y el restablecimiento del arancel, en resguardo de la industria nacional, el empleo argentino y la soberanía productiva.
El proyecto subraya que “en el actual escenario macroeconómico, caracterizado por recesión, caída del consumo, retracción del crédito productivo y deterioro del mercado laboral, la eliminación de instrumentos de defensa comercial debilita aún más a la industria argentina frente a economías con fuerte respaldo estatal y estructuras de costos sustancialmente diferentes”.





