Las estaciones de servicio argentinas son reconocidas como las más avanzadas de la región

Las Estaciones de Servicio argentinas ocupan un lugar destacado en la mirada de los empresarios del sector en América Latina y el Caribe. Así lo expresó a Surtidores, Carlos Gold, expresidente de la Comisión Latinoamericana de Empresarios de Combustibles, al señalar que las bocas de expendio del país son reconocidas como “tope de gama” por su nivel de imagen, servicios y modernización.

El diagnóstico surge de años de intercambio regional, donde los expendedores comparan realidades muy diversas. Quien además es presidente de la Cámara de estacioneros de Corrientes, explicó que cada país presenta condiciones propias, tanto por su marco normativo como por la estructura de su mercado energético, pero que existe una coincidencia generalizada sobre la necesidad de adaptar las estaciones a los cambios que se vienen.

En ese proceso, el dirigente sostuvo que las Estaciones de Servicio están llamadas a ampliar su función histórica. Ya no se trata solo de despachar combustibles líquidos tradicionales, sino de avanzar hacia un esquema más amplio, capaz de integrar nuevas alternativas energéticas y responder a la transformación del parque automotor.

Para que esa evolución sea posible, Gold remarcó la importancia de que los Gobiernos mantengan un diálogo fluido con las cámaras empresarias. A su entender, las regulaciones deben surgir del intercambio y del conocimiento técnico del sector, para evitar normas que queden rápidamente desactualizadas o resulten inaplicables en la práctica.

Uno de los puntos donde la región todavía muestra un camino corto recorrido es la electromovilidad. Según el integrante de CECHA, la legislación vinculada a la carga eléctrica es todavía incipiente, y manifestó su expectativa de que las estaciones puedan convertirse en los principales hubs, aprovechando su despliegue territorial y su cercanía con los usuarios.

Al trazar comparaciones, Gold puso como ejemplo a Brasil, que se posiciona como líder mundial en biocombustibles. Allí, la amplia adopción de vehículos con tecnología flex permite que las estaciones despachen etanol puro, una situación que no se replica en la mayoría de los países latinoamericanos. En la Argentina, en cambio, el uso se limita a mezclas autorizadas.

Aun con esas diferencias, el empresario destacó que el mercado argentino logra sobresalir. La inversión sostenida en infraestructura, el cuidado de la imagen comercial y la profesionalización del servicio al cliente, colocan a las estaciones locales en un nivel superior dentro del mapa regional.

Un capítulo aparte merece el avance en medios de pago y soluciones digitales. Gold subrayó que la Argentina presenta una penetración de herramientas electrónicas y tecnologías aplicadas a la comercialización más alta que la de otros países de la región, un factor que refuerza la percepción positiva sobre el sector.