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Las PyMEs en 2021: El rebote no alcanza, hay que crecer

Por: Gerardo Díaz Beltrán, presidente de CAME

El problema es que fue tan profunda la destrucción de activos de las empresas, que el rebote esperado será insuficiente.

Industria, comercio, turismo y las economías regionales registraron niveles de caídas tan fuertes en la actividad, que se deberá fortalecer mucho el mercado interno para volver a pararnos en el punto que dejamos antes del Covid-19.

Las cuentas son sencillas: según el Índice Industrial PyME que elabora CAME, este año la producción manufacturera de esas empresas acumula una caída de 17,8 % anual en diez meses. Eso significa que en 2021 ese sector tendrá que crecer por lo menos 22 % solo para recuperar los niveles de 2019, que ya eran los registros más bajos que habían tenido las pymes en materia de producción en, por lo menos, 11 años, que fue cuando se comenzó a medir desde nuestra entidad a ese segmento de industrias.

La producción en sectores como Calzados, Textiles o Maderas y Muebles son algunos de los que más fuerte deberían rebotar solo para recuperar los niveles pre-pandemia. Lo mismo sucede con el comercio minorista. En 2020, según nuestro indicador de referencia, las ventas de las PyMEs acumularon una caída de 26,2%.

De esta forma, en 2021 las ventas tendrían que crecer al menos 29 % para recuperar sus niveles de 2019 que, como en la industria, ya eran muy bajos. Y si además se quita del promedio a farmacias y alimentos, que se vieron afectados en menor magnitud este año, todos los demás rubros tienen que crecer arriba de 35 %.

Los números muestran con suficiente claridad que, para recuperar al sector PyME, se necesita una agenda con medidas que puedan transformar ese rebote en crecimiento.

Sabor a poco

En general, el balance 2020 deja muy pocas cosas para rescatar, y en todas las regiones por igual. Se pueden marcar algunas ganancias aisladas, como el desarrollo de los canales de ventas online; el crecimiento del teletrabajo, que reduce muchos costos especialmente en las pymes del sector servicios; o el desarrollo de sectores vinculados a la economía del conocimiento.

Pero, aun así, para la generalidad de las empresas, los factores negativos superaron con creces a los positivos. Así, el 2020 que comenzó con buenas expectativas, se fue con decepción. Incluso porque más allá de la pandemia y la cuarentena, tampoco los empresarios y dirigentes pudimos alcanzar a conocer la agenda PyME del nuevo Gobierno.

Pero cuando se mira el 2021 es difícil ser pesimista. Siempre lo es cuando se trata de anticipar lo que puede venir al año siguiente.

Sin embargo, si separamos lo deseado y esperado de lo posible, superar la coyuntura y evitar continuar en el círculo recesivo requiere más que seguir impulsando la demanda, utilizar todas las herramientas disponibles para empujar al sector productivo. Será el sector productivo quien cree empleo, ingresos y le permita al Gobierno reducir los gastos sociales, mientras, en simultáneo, se va naturalmente mejorando el mercado interno.

Impulsar la producción necesita una agenda, planificar cómo se va a recuperar la tasa de inversión para las PyMEs, que son el motor de la inversión (sobre todo en tiempos de menor bonanza), y hoy tienen poco acceso al crédito y un sistema de costos que les impide expandirse y generar empleo.

Otro problema que requiere la urgente atención del Gobierno para una pronta recuperación es el del costo impositivo. Los 160 impuestos que gravan la actividad asfixian a las empresas y, sobre todo, a las pequeñas y medianas. Con la cuarentena y la consecuente imposibilidad de salir del país, se puso de manifiesto la excesiva carga tributaria que tenemos en Argentina.